De acuerdo con las estadísticas de la Asociación Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (Campo), El Salvador representa el 10% de la producción de frijoles en toda Centroamérica, con una cosecha de 1.3 millones de quintales durante el ciclo 2024-2025. Este ciclo, en el que Centroamérica produjo un total de 13.5 millones de quintales, muestra la importancia del grano básico para la región.
Nicaragua se destaca como el mayor productor de frijoles, con un 28.8% del total regional, sumando 3.9 millones de quintales. Le siguen Honduras con 3.4 millones de quintales (25.1% del total), Guatemala con 2.4 millones (17.7%) y Costa Rica con 2.1 millones (16.1%). El Salvador, con 1.3 millones de quintales, se ubica en la parte baja de la tabla de producción, junto con Panamá, que aporta solo un 2.2% con más de 300,000 quintales.
Luis Treminio, presidente de la gremial, destacó que, a diferencia de Nicaragua y Honduras, que producen lo que consumen, El Salvador ha enfrentado dificultades para satisfacer su demanda interna de frijoles durante los últimos tres años. En 2024, se espera que la producción local llegue a 2.02 millones de quintales, dejando un déficit de 375,000 quintales, ya que la demanda anual se calcula en 2.4 millones de quintales.
Este déficit ha llevado a El Salvador a depender de las importaciones, especialmente de Nicaragua, uno de los principales proveedores del grano para el país.
En cuanto al consumo, El Salvador tiene uno de los índices más altos de Centroamérica, con un consumo per cápita de 39.6 libras anuales por habitante. En total, el país demandó 6.6 millones de quintales de frijoles en 2024, lo que representa el 6.6% del total consumido en la región.
Por otro lado, Nicaragua es el principal consumidor de frijoles en Centroamérica, con un 73% del total regional, seguido por Honduras (8.3%) y Guatemala (8.3%). Costa Rica y Panamá son los países con menor consumo, con solo un 3.2% y un 0.6%, respectivamente.
Treminio subrayó los desafíos que enfrenta la producción nacional de frijoles en El Salvador, tales como el impacto del cambio climático, que ha causado pérdidas por exceso de lluvias en el segundo semestre de los últimos años, así como la competencia internacional, las plagas y los altos costos de alquiler de tierras.
Ante estos retos, Campo ha solicitado al gobierno la implementación de una política nacional agropecuaria y la creación de una reserva nacional de alimentos. Esto permitiría apoyar el desarrollo del sector y garantizar el abastecimiento local frente a eventos climáticos extremos o situaciones internacionales que puedan afectar la producción.