La decisión de cerrar la investigación sobre el multimillonario Jeffrey Epstein, acusado de tráfico sexual de menores, ha desatado una fuerte crisis interna dentro del movimiento Make America Great Again (MAGA), marcando la mayor fractura entre sus seguidores y el presidente Donald Trump desde que este inició su carrera política.

Ante la creciente indignación, la Casa Blanca respondió el jueves con una conferencia de prensa encabezada por la portavoz presidencial, Karoline Leavitt, quien defendió la transparencia del Gobierno y aseguró que, tras una exhaustiva revisión por parte del Departamento de Justicia y el FBI, no existe una lista con nombres de clientes vinculados a Epstein. “No hay lista, no hay nombres ocultos”, subrayó.

Durante su campaña, Trump se comprometió a revelar dicha supuesta agenda, que en redes sociales ha sido objeto de numerosas teorías que incluyen a celebridades y políticos de alto perfil. No obstante, el cierre oficial del caso ha profundizado el malestar entre los sectores más radicales del trumpismo, que ahora acusan al presidente de traición.

La controversia se intensificó luego de que el empresario Elon Musk sugiriera, sin aportar pruebas, que el propio Trump podría aparecer en el polémico listado, aumentando la presión para que se publiquen los archivos completos del caso.

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