Con apenas seis votos de diferencia (218 a 212), la Cámara de Representantes ratificó este jueves la denominada “Big Beautiful Bill”, la reforma impulsada por el presidente Donald Trump que amplía hasta 2035 las rebajas tributarias de 2017 para los contribuyentes con mayores ingresos. La votación pone fin a dos semanas de maratónicas negociaciones en el Capitolio y allana el camino para que el mandatario rubrique la norma este viernes, coincidiendo con el Día de la Independencia.
El texto, tramitado por el procedimiento de reconciliation para sortear el filibusterismo en el Senado, ya había sido aprobado la madrugada del martes en la Cámara Alta gracias al voto de desempate del vicepresidente J. D. Vance. En la cámara baja solo dos republicanos—Brian Fitzpatrick (Pensilvania) y Thomas Massie (Kentucky)—rompieron la disciplina de partido, alegando que la ley disparará el déficit público y recortará programas sociales clave como Medicaid y SNAP.
Entre sus disposiciones, la reforma elimina condonaciones de deuda estudiantil, reduce en torno al 20 % la financiación del programa alimentario que beneficia a cuarenta millones de personas y destina fondos adicionales al refuerzo de la frontera sur. Sus detractores denuncian que el coste fiscal—cifrado entre tres y cinco billones de dólares en diez años—obligará a endeudar aún más al país.
La aprobación se produjo tras intensas presiones de la Casa Blanca sobre los legisladores díscolos. Trump alternó invitaciones amistosas —como partidas de golf con el senador Rand Paul— con la amenaza explícita de respaldar candidatos alternativos en las primarias de 2026. El congresista Massie ya es blanco de un nuevo súper PAC, “Kentucky MAGA”, dotado con 500 millones de dólares para impedir su reelección.
En el campo demócrata, el líder de la minoría, Hakeem Jeffries, trató de frenar el avance del proyecto con un discurso de ocho horas y 44 minutos que batió el récord de la Cámara. Aunque no logró alterar el resultado, calificó la ley de “abominación repugnante” y acusó a la mayoría republicana de convertir el Capitolio en “la escena del crimen contra la clase trabajadora estadounidense”.
Con la firma presidencial prevista para el 4 de julio, la reforma fiscal se convierte en la piedra angular de la agenda “Estados Unidos Primero” de Trump en su segundo mandato, mientras economistas y grupos de derechos sociales advierten sobre su impacto en la desigualdad y la sostenibilidad de las cuentas públicas.