Ante el grave deterioro de la situación de seguridad en Haití, la Embajada de Estados Unidos en Puerto Príncipe emitió este martes un llamado urgente a sus ciudadanos, recomendando evitar cualquier viaje al país y exhortando a quienes ya se encuentran en territorio haitiano a salir de inmediato por medios comerciales o privados.
“No viajen a Haití. Si es usted ciudadano estadounidense en Haití: abandone Haití lo antes posible”, publicó la sede diplomática a través de su cuenta oficial en Facebook.
La embajada también pidió a sus connacionales mantenerse alejados de concentraciones públicas, monitorear constantemente los medios de comunicación locales para obtener información actualizada y evitar las zonas donde se reporten actos de violencia, protestas o disturbios.
Las autoridades estadounidenses recordaron que los vuelos comerciales han sido reanudados en algunas rutas nacionales, incluyendo los trayectos entre el aeropuerto internacional de Cap-Haitien y los aeropuertos de Les Cayes y Puerto Príncipe. No obstante, advirtieron sobre los riesgos de utilizar vuelos no comerciales, incluidos los traslados en helicóptero desde zonas no habilitadas como terminales aéreas.
“Estos vuelos conllevan riesgos potenciales que los ciudadanos deben tener en cuenta antes de embarcar”, subrayó la embajada.
El personal del gobierno de EE. UU. tiene prohibido viajar en vuelos comerciales hacia o desde Puerto Príncipe debido a restricciones impuestas por la Administración Federal de Aviación (FAA), lo que refleja el nivel de riesgo que enfrenta el tráfico aéreo en esa zona. La embajada también recalcó que no avala ni garantiza los servicios de transporte privados o comerciales.
La advertencia ocurre en un contexto de violencia extrema que ha dejado miles de víctimas en los últimos meses. Según datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, al menos 2,680 personas han muerto a causa de la violencia armada entre enero y mayo de 2025. El país también enfrenta una crisis humanitaria, con aproximadamente 1.3 millones de personas desplazadas, más de la mitad de ellas menores de edad.