Este 20 de junio se cumplen 15 años del brutal ataque perpetrado por miembros de la pandilla 18 contra un microbús de la Ruta 47, en Mejicanos, que dejó un saldo de 17 personas fallecidas y al menos 15 heridos. El atentado, considerado uno de los más cruentos en la historia reciente de El Salvador, ocurrió alrededor de las 7:30 de la noche, cuando los atacantes rociaron gasolina y abrieron fuego contra los pasajeros, para luego incendiar el vehículo.

Entre las víctimas se encontraba Hazel Melany Gómez, una niña de apenas 18 meses de edad, y su padre, Elías Antonio Gómez. Sus muertes marcaron profundamente la conciencia colectiva del país.

Una de las sobrevivientes, que aún carga en su cuerpo las secuelas físicas del ataque, recuerda con dolor cómo intentó proteger a sus dos hijas lanzándolas por la ventana del microbús en llamas. “Me tiré sobre ellas. Escuché los disparos, vi a la gente gritar… y después no supe más. Desperté en el hospital”, relata.

Su valentía permitió que sus hijas vivieran. Una de ellas, que hoy es adulta, revive el trauma con gratitud hacia su madre. “Recuerdo el fuego, la ventana, y que mi mamá nos lanzó. Lo demás fue como un sueño… mi hermana lloraba porque pensaban que mi mamá había muerto”, relata con voz entrecortada.

Los responsables del atentado fueron capturados años después. Carlos Oswaldo Alvarado fue condenado a 410 años de prisión en 2016, mientras que Gustavo Ernesto López Huezo, alias “Tavo”, recibió una condena de 66 años en 2013. Según las investigaciones, el ataque fue motivado por un acto de venganza por parte de los pandilleros.

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