La tensión en Oriente Medio alcanzó un nuevo punto crítico este lunes tras una nueva oleada de misiles lanzados por Irán contra varias ciudades israelíes, en respuesta a los reiterados ataques aéreos de Israel sobre territorio iraní desde el pasado viernes.
Al menos 11 personas murieron este lunes en Israel, según los servicios de emergencia, mientras que en Irán el número de víctimas asciende ya a 224 muertos y más de mil heridos, de acuerdo con cifras del Ministerio de Salud iraní.
El conflicto se desató el viernes cuando Israel lanzó un ataque sin precedentes sobre Irán, con el objetivo declarado de frenar su supuesto programa nuclear. Desde entonces, ambas naciones —enemigos históricos— se enfrentan militarmente por primera vez a gran escala, tras décadas de tensiones indirectas.
En Israel, ciudades como Tel Aviv, Petaj-Tikva, Bnei-Brak y Haifa fueron alcanzadas por los misiles iraníes, causando destrucción y pánico entre la población. Por su parte, la fuerza aérea israelí bombardeó puntos estratégicos en Teherán, Mashhad y Kermanshah, incluyendo supuestos centros de mando de las Fuerzas Quds y lanzadores de misiles.
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, llamó a la unidad nacional y advirtió sobre una agresión “genocida”, mientras el ministro israelí de Defensa, Israel Katz, prometió represalias severas.
Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump pidió a ambos países buscar un acuerdo, aunque reconoció que “tal vez tengan que luchar primero”. Además, trascendió que la Casa Blanca bloqueó un supuesto plan israelí para asesinar al líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei.
El Gran Bazar de Teherán permanece cerrado y miles de personas intentan abandonar la ciudad por temor a nuevos ataques. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación la mayor escalada militar entre Irán e Israel en la historia reciente.