Al menos 984,500 salvadoreños residentes en Estados Unidos estarían en riesgo de verse afectados por una propuesta de ley que contempla un impuesto del 3.5 % a las remesas enviadas hacia sus países de origen, según un análisis económico de la Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano (Secmca).
La iniciativa, conocida como el “Gran y Hermoso Proyecto de Ley”, actualmente en discusión en el Senado estadounidense, propone una serie de medidas fiscales, migratorias y de recorte de gastos, y ha generado alerta entre las comunidades migrantes centroamericanas, particularmente por el impacto que tendría sobre los envíos de dinero hacia sus países.
De acuerdo con el informe del Secmca, el tributo se aplicaría a partir del 1 de enero de 2026 a los envíos hechos por migrantes en situación irregular, residentes permanentes y titulares de visas temporales. La única excepción serían los ciudadanos estadounidenses, aunque deberán solicitar una exención o crédito tributario para evitar el cobro.
En el caso salvadoreño, el estudio indica que de los más de 1.5 millones de salvadoreños que viven en Estados Unidos, aproximadamente 532,700 han sido naturalizados como ciudadanos, mientras que los restantes 984,500 —el 65.2 %— estarían sujetos al nuevo impuesto. Dentro de este grupo, 654,500 personas viven en condición migratoria irregular y más de 330,000 son residentes legales.
El impacto no se limita a El Salvador. Según la Secmca, al menos 3.5 millones de centroamericanos originarios de Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador podrían verse afectados por la medida. Entre ellos, figuran 1.2 millones de guatemaltecos, 1.06 millones de hondureños y cerca de 249,000 nicaragüenses.
Efecto directo sobre las remesas
Las remesas representan un pilar esencial para la economía salvadoreña. Según el Banco Central de Reserva (BCR), en 2024 se registraron más de $8,479.7 millones en remesas, lo que equivale al 23.8 % del Producto Interno Bruto (PIB), de las cuales el 91.6 % procedió de Estados Unidos.
El análisis de la Secmca advierte que el costo promedio de enviar $350 a la región, que actualmente ronda los $9.21, podría aumentar hasta aproximadamente $23 con el nuevo impuesto, lo que representa un alza del 149.7 %. Este incremento podría reducir la frecuencia y el monto de los envíos, afectando directamente a millones de familias que dependen de ese ingreso.
Además, se prevé un mayor uso de canales informales como criptomonedas o intermediarios personales para evadir el impuesto, lo que elevaría los riesgos de fraude y lavado de dinero.
Si se mantiene la proyección de crecimiento del 4.4 % anual en las remesas provenientes de EE. UU., el impacto global del impuesto podría representar una pérdida estimada de $1,800 millones para las economías centroamericanas. En el caso específico de El Salvador, los economistas calculan que el país podría dejar de recibir más de $300 millones anuales, lo que tendría un efecto negativo en el consumo interno y en la estabilidad financiera de miles de hogares.