Al menos cuatro periodistas palestinos fallecieron este jueves tras un ataque aéreo del Ejército israelí que impactó el Hospital Bautista de Ciudad de Gaza, ubicado en el norte del enclave, según confirmaron la agencia oficial Wafa y fuentes locales. Un quinto comunicador resultó gravemente herido y se encuentra en estado crítico.

Los reporteros muertos fueron identificados como Samir al Rifai, redactor de la agencia Shams; Suleiman Hajjaj e Ismail Badah, reportero y camarógrafo del canal Palestine Today, y Ahmed Qaljah, corresponsal de la cadena Al Arabiya. En tanto, Imad Daloul, también de Palestine Today, permanece ingresado en cuidados intensivos.

Testigos informaron que los periodistas se encontraban en el patio del hospital documentando la llegada de víctimas de otros bombardeos cuando fueron alcanzados por el misil. “El bombardeo iba dirigido a los periodistas”, aseguró una fuente a la agencia EFE, en un contexto marcado por la creciente inseguridad para la prensa local.

La Franja de Gaza se ha convertido en uno de los lugares más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo. Según el gobierno local, más de 220 periodistas han perdido la vida desde el inicio de la ofensiva militar israelí. La organización Reporteros Sin Fronteras calificó recientemente a Gaza como “el lugar más letal del mundo para los periodistas” en 2025.

Las restricciones a la prensa extranjera se mantienen desde el inicio del conflicto, lo que ha obligado a que la cobertura recaiga casi exclusivamente en periodistas locales que trabajan bajo condiciones extremadamente difíciles y con riesgo constante de muerte.

Fadel Naim, director del Hospital Bautista, denunció que este es el octavo ataque directo contra el centro médico desde el inicio de la guerra. «Nuestros recursos están al límite, y cada nuevo ataque pone en riesgo la vida de pacientes y personal médico», dijo a medios palestinos.

Desde que comenzó el conflicto, numerosas instalaciones de salud han sido blanco de bombardeos. Muchos hospitales enfrentan un colapso inminente por la escasez de suministros y la saturación de pacientes heridos, enfermos crónicos y mujeres embarazadas.

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