El Anillo del Pescador y los sellos oficiales del papa Francisco, símbolos históricos del poder pontificio, fueron oficialmente anulados este martes, dieciséis días después de su fallecimiento, según confirmó el portavoz del Vaticano, Matteo Bruni.
El acto marca el fin formal del pontificado de Jorge Mario Bergoglio, quien falleció el pasado 21 de abril a los 88 años, y ocurre en vísperas del inicio del cónclave que elegirá a su sucesor.
El anillo, que el papa llevaba como emblema de su autoridad, fue destruido con una cruz grabada sobre su superficie, en cumplimiento de la constitución apostólica Universi Dominici Gregis. Esta norma establece que, durante el período de sede vacante, corresponde a los cardenales “velar por la anulación del Anillo del Pescador y del Sello de plomo” para evitar su uso indebido.
La operación fue supervisada por el camarlengo, el cardenal estadounidense Kevin Farrell, quien también certificó oficialmente la muerte del pontífice y clausuró los apartamentos papales, tanto en la Casa Santa Marta como en el Palacio Apostólico. Estos espacios permanecerán cerrados hasta que el nuevo papa sea elegido y los ocupe.
La ceremonia de destrucción del anillo no solo representa el cierre administrativo del pontificado de Francisco, sino también el inicio de la etapa final de transición: el cónclave. A partir de mañana, los cardenales electores quedarán encerrados en la Capilla Sixtina para deliberar y votar por el próximo líder de la Iglesia Católica.
Una vez elegido, el nuevo pontífice recibirá un nuevo Anillo del Pescador y el palio en la misa de inicio de su pontificado, símbolos que lo investirá formalmente como obispo de Roma y líder espiritual de más de 1.300 millones de católicos en el mundo.