El posible regreso de Donald Trump a la Casa Blanca ha generado preocupaciones sobre la independencia de la Reserva Federal (Fed), el banco central de Estados Unidos, y su capacidad para tomar decisiones económicas cruciales sin interferencias políticas.
La Reserva Federal tiene el mandato de mantener la estabilidad de los precios y promover el pleno empleo, funciones esenciales que dependen en gran medida de su capacidad para ajustar las tasas de interés de manera autónoma, sin presiones políticas. Durante su primer mandato, Trump mostró una actitud desafiante hacia la Fed, cuestionando frecuentemente sus decisiones, especialmente cuando los tipos de interés no se reducían con la rapidez que él deseaba. En varias ocasiones, criticó públicamente a Jerome Powell, presidente de la Fed, a quien él mismo nombró, llegando a compararlo con su «peor enemigo», incluso sugiriendo que sus decisiones eran más dañinas para la economía que las de Xi Jinping, el presidente de China.
El mandato de la Fed es claro: tomar decisiones económicas basadas en la evolución de la economía, no en las expectativas electorales de los políticos. La interferencia de políticos, cuyo horizonte de acción se limita a sus mandatos, podría generar inflación e inestabilidad económica, advirtió Don Kohn, antiguo vicepresidente de la Fed, en un artículo de The New York Times.
La Influencia de Trump sobre la Fed
Trump ha insinuado en varias ocasiones que, de ser reelegido, podría intentar eliminar a Jerome Powell antes de que termine su mandato en 2026, e incluso considerar su reemplazo a lo largo de su mandato. Sin embargo, la ley impide que un presidente despida a un gobernador de la Fed sin una causa justificada, por lo que este tipo de acciones directas no son posibles sin cambios legales.
Sin embargo, Trump podría influir significativamente en la política monetaria a través de los nombramientos de nuevos gobernadores. Los puestos en la Fed tienen un mandato de 14 años, lo que significa que, bajo su administración, Trump tendría la oportunidad de nombrar nuevos miembros para los cargos vacantes, algo que podría cambiar la dinámica de la institución. La primera vacante se producirá en enero de 2026, lo que le daría al presidente electo la posibilidad de nombrar a su candidato para dirigir la Fed.
Los Contrapesos del Senado y los Mercados Financieros
Aunque Trump tendría un poder considerable sobre los nombramientos, los senadores tendrían que confirmar a los nuevos gobernadores propuestos, lo que garantiza cierta protección ante posibles nombramientos arbitrarios. Steve Englander, economista de Standard Chartered, señaló que el Senado tiene un papel esencial en el proceso de confirmación, y que no sería sencillo para Trump imponer un nombramiento que contraviniera el consenso mayoritario.
Además, los mercados financieros, en especial el mercado de bonos, actúan como un contrapeso. Si un nombramiento fuera percibido como demasiado controvertido o alejado de las políticas tradicionales de la Fed, los mercados podrían reaccionar negativamente, lo que dificultaría la confirmación o implementación de ciertas políticas.
El Concepto de un «Presidente en la Sombra»
Un concepto que ha surgido en el debate es el de un “presidente en la sombra” para la Fed. Esta figura sería alguien cercano a Trump, que podría influir en la dirección de la política monetaria sin necesariamente ocupar el cargo oficial de presidente de la Fed. Este cargo podría ser ocupado por alguien con una visión más alineada con los intereses políticos de Trump, como Scott Bessent, un amigo cercano de Trump y posible candidato para el cargo de secretario del Tesoro, según reportes de Forbes.
¿Una Fed Menos Independiente?
Las posibilidades de que Donald Trump intente ejercer un mayor control sobre la Reserva Federal al nombrar nuevos miembros o al influir sobre su dirección no son descartables, especialmente si su regreso a la Casa Blanca se ve acompañado de una agenda política agresiva. Aunque existen salvaguardas, como la necesidad de aprobación por parte del Senado y la presión del mercado, los analistas temen que la independencia de la Fed pueda verse comprometida si los nombramientos de Trump se alejan demasiado del consenso económico general. La política monetaria es esencial para garantizar la estabilidad económica, y la influencia de la política partidista en la Fed podría poner en riesgo su capacidad para actuar con la neutralidad necesaria frente a desafíos económicos cruciales como la inflación y el desempleo.
