En El Salvador, el interés de los jóvenes por dedicarse a la agricultura y ganadería está disminuyendo, lo que podría llevar a un colapso del empleo en el sector en la próxima década. Según representantes de gremiales, como Sandor Siliezar de AGES y Luis Treminio de Campo, los hijos de agricultores y ganaderos prefieren carreras en la ciudad o la emigración, desmotivados por la baja rentabilidad y los altos costos de producción.

La producción agrícola ya está sufriendo: desde el ciclo 2021-2022, la producción de granos básicos ha caído un 40%, y las tierras cultivadas se han reducido un 27.2% en los últimos cinco años. La edad promedio de los trabajadores en el sector es de 63 a 65 años, lo que indica que muchos están saliendo del mercado laboral sin un relevo generacional.

Las consecuencias de esta tendencia son preocupantes. El presidente de Procaña, Óscar Orellana, señala que, tras el fallecimiento de los productores, las tierras son frecuentemente vendidas, alejándose del cultivo. La disminución de la producción no solo afectará la oferta de productos como la leche y el azúcar, sino que también incrementará la dependencia de importaciones.

Para revertir esta situación, se propone incentivar el uso de tecnología en el campo, haciendo la agricultura más atractiva para los jóvenes. Los gremios esperan que el gobierno tome medidas para apoyar al sector y asegurar su sostenibilidad futura.

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