A falta de dos semanas para las elecciones, Kamala Harris y Donald Trump intensifican sus campañas para romper el empate en las encuestas. Harris se dirige a los republicanos moderados en el «cinturón de óxido», recorriendo Pensilvania, Michigan y Wisconsin, acompañada por la excongresista republicana Liz Cheney, quien criticó a Trump por su «crueldad» y «misoginia».
Mientras tanto, Trump se enfoca en los indecisos en Carolina del Norte, un estado devastado por el huracán Helene, donde repitió teorías conspirativas sobre la gestión de desastres del gobierno Biden y atacó a Harris, considerándola una «amenaza para nuestra democracia».
Ambos candidatos se lanzan ataques personales: Harris lo describe como «poco serio», mientras que Trump arremete con comentarios groseros. La campaña de Harris ha gastado 270 millones de dólares en septiembre, en contraste con los 78 millones de Trump, aunque los sondeos muestran una competencia reñida, con ambos candidatos empatados en las intenciones de voto en estados clave como Pensilvania, Michigan y Wisconsin.