El expresidente y candidato republicano Donald Trump llevó a cabo un evento de campaña inusual en un local de McDonald’s en Pensilvania, donde no solo cocinó papas fritas, sino que también aprovechó la ocasión para criticar a la vicepresidenta Kamala Harris. Trump la acusó de mentir sobre su experiencia laboral en la cadena de comida rápida durante su juventud.
Durante su visita, Trump interactuó con los empleados y atendió pedidos a través de la ventanilla, destacando su apoyo a los empleos en la industria de alimentos y su compromiso con la economía estadounidense.
En un momento significativo, una migrante brasileña se acercó a Trump y le expresó su preocupación, diciendo: “¡Señor Presidente, no permita que Estados Unidos se convierta en Brasil, mi país nativo!” Este comentario resonó en el contexto de la conversación sobre políticas migratorias y económicas.
El evento generó reacciones diversas entre los asistentes y la comunidad local.