La cuestión del aborto podría ser un factor decisivo en la próxima elección presidencial en EE. UU., especialmente para Kamala Harris, quien ha centrado su campaña en la defensa del derecho a la interrupción voluntaria del embarazo (IVE). La eliminación de protecciones federales en este ámbito ha intensificado el debate y motivado a los votantes, particularmente en estados donde se realizarán referendos sobre el tema.
Las elecciones de medio término en 2022 ya mostraron que los derechos reproductivos movilizan a los votantes, y los demócratas esperan capitalizar esto en las elecciones presidenciales. Según Samara Klar, catedrática de Ciencias Políticas, la movilización es clave para determinar el resultado electoral. La posibilidad de que se levanten restricciones en estados como Arizona y Florida podría impulsar a los electores a las urnas.
Kamala Harris ha posicionado a Donald Trump como responsable de una «crisis sanitaria» en relación con el aborto, señalando las consecuencias trágicas que enfrentan las mujeres en estados con leyes restrictivas. Este enfoque podría resonar en un electorado que, en general, apoya el derecho a la IVE.
Particularmente en estados como Arizona y Nevada, donde el aborto es un tema candente, los referendos pueden influir en el comportamiento electoral. En Arizona, un referendo podría restaurar el derecho al aborto hasta la viabilidad del feto, lo que podría movilizar a las mujeres votantes, un grupo que tradicionalmente apoya a los demócratas.
Sin embargo, hay desafíos. La decepción de algunos votantes demócratas por otros temas, como la guerra en Gaza, podría afectar la lealtad hacia el partido. Benjamin Case advierte que, aunque el aborto puede ser un tema movilizador, los demócratas no deben asumir que su apoyo es automático.
En resumen, el aborto no solo podría definir la campaña de Harris, sino que también tiene el potencial de influir significativamente en el resultado de las elecciones, dependiendo de cómo se movilicen los votantes y de la narrativa que se desarrolle en torno a este tema. La elección de noviembre será una prueba crucial tanto para el derecho al aborto como para el futuro político de Kamala Harris y del Partido Demócrata.