La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, calificó como «lamentable» el incidente ocurrido el martes en Chiapas, donde seis migrantes perdieron la vida a manos del Ejército durante una persecución. Sheinbaum afirmó que el hecho «debe ser investigado y sancionado», destacando que las víctimas eran originarias de Egipto, El Salvador y Perú.

El gobierno peruano ha exigido «una investigación urgente» sobre lo que calificó como un «acto reprobable». En respuesta, el Ministerio de Defensa mexicano ha apartado de sus funciones a los dos soldados implicados en el tiroteo, mientras se lleva a cabo la investigación correspondiente.

Sheinbaum subrayó que «una situación como ésta no puede repetirse», y recordó la importancia de proteger los derechos de los migrantes, quienes a menudo enfrentan grandes riesgos durante su travesía. La vocera de la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos también expresó su preocupación por el creciente papel de los militares en la seguridad pública y las implicaciones que esto tiene para los derechos humanos.

Según el informe policial, los militares iniciaron la persecución después de que un camión intentara evadir un control. Durante la operación, encontraron a 33 migrantes de diversos países, incluyendo Nepal, Cuba, India y Pakistán.

México ha visto un aumento en la militarización para tareas de seguridad en los últimos años. Amnistía Internacional ya había denunciado anteriormente el uso de «fuerza innecesaria y excesiva» por parte de los efectivos militares.

Este trágico evento se suma a la larga lista de tragedias que han afectado a migrantes en su camino hacia Estados Unidos. Desde 2014, más de 9,800 migrantes han muerto o desaparecido en América, muchos de ellos en su intento de cruzar México.

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