En la actualidad, se está produciendo un fenómeno de gran relevancia en El Salvador: el retorno de salvadoreños que residieron en el extranjero durante décadas. Se ha acuñado el término «migración a la inversa» para describir esta tendencia, y es un fenómeno que merece una profunda reflexión.

En su mayoría, nos referimos a la generación de salvadoreños que dejaron su país en las décadas de los 70 y 80, y que ahora, en su tercera edad, están considerando regresar. Muchos de ellos son empresarios que desean trasladar sus negocios al lugar que los vio nacer. Un aspecto interesante sería que los cantones de origen de esta migración se convirtieran en sedes de estos emprendimientos transnacionales. Sin embargo, hay un aspecto que les preocupa y que puede ser un obstáculo significativo para tomar la decisión de regresar: su seguridad social. La mayoría de esta generación de salvadoreños que está lista para regresar necesita que se les garantice la portabilidad de sus servicios de salud.

Algunos de ellos tienen relaciones con dos o tres médicos que controlan su salud de cerca, y se preguntan si podrán recibir la misma atención médica al regresar a El Salvador. Además, surgen preguntas sobre si podrán recibir sus cheques mensuales de retiro en el país. Hablar de la atención de las personas que retornan es un asunto complejo, ya que existen diferentes grupos poblacionales dentro de esta categoría.

Es importante reconocer y diferenciar estos grupos para poder implementar programas y proyectos efectivos que se adapten a sus necesidades específicas. A continuación, describiremos algunos de los tipos de personas deportadas o retornadas:

DEPORTADOS DESDE LAS PRISIONES

Hay casos en los que la deportación se produce al cumplir las condenas por felonías o irregularidades en su comportamiento en EEUU. Esta es la persona migrante que sufre más estigma social al llegar a El Salvador, ellos cumplieron ya su condena.

DEPORTADOS DESDE LAS FRONTERAS

Estos son aquellos que son forzados a regresar al cruzar las fronteras, a menudo en condiciones difíciles. La mayoría recién han emprendido la ruta migratoria de manera informal, con o sin coyote, y son atrapados pasando de manera irregular la frontera, y se les aplica la regla de deportación exprés. Recrean al país sin ninguna acumulación de experiencia laboral, pero si son impactados por las difíciles condiciones de la deportación.

DEPORTADOS CON MÁS DE 10 AÑOS VIVIENDO FUERA

Este grupo ha pasado una parte significativa de su vida fuera de El Salvador y son obligados a regresar, deportados. Enfrenta desafíos particulares al regresar. Este grupo demanda programas de inserción laboral, financiera, empresarial y hasta al sistema de salud. En la administración Obama fueron los que mayormente fueron deportados, ahora son escasas estas deportaciones, sin embargo erróneamente se mantienen los programas.

DEPORTADOS DESDE LAS CORTES (CATCH AND RELEASE)

Algunos son deportados después de pasar por el sistema judicial, lo que plantea cuestiones legales, sus características son muy particulares, han estado por un año en procesos legales, revisando su situación, hasta eje un día el juez dice, deportado.

RETORNADOS DENTRO DE PROGRAMAS DE SOLICITUD DE ASILO

Aquellos que en su proceso de solicitar asilo finalmente son deportados pero también se observa un retorno voluntario de personas y familias que después de muchos meses deciden regresar al país de manera voluntaria pero sobre sus hombros la trágica experiencia, también necesitan atención y apoyo.

NIÑOS DEPORTADOS

Los niños que son deportados enfrentan desafíos especiales en su proceso de reintegración. Su atención psicosocial es importante y cuidadosa porque hemos visto casos de re victimización.

Cada uno de estos grupos tiene características diferentes y demanda una atención diferenciada. La implementación de programas y proyectos específicos es fundamental para garantizar su bienestar y éxito en su retorno.

Además de los deportados, hay otro grupo importante de salvadoreños que están tomando la decisión voluntaria de regresar después de muchos años viviendo en el extranjero. Sus motivaciones pueden variar, pero su regreso es un acto de amor por su tierra natal y un deseo de contribuir al desarrollo del país.

En este contexto, la portabilidad de la seguridad social se convierte en una cuestión crítica. Garantizar que estas personas puedan acceder a servicios de salud adecuados en El Salvador es esencial. Se deben establecer mecanismos que permitan la continuidad de la atención médica que recibían en el extranjero, incluyendo la posibilidad de seguir siendo atendidos por el sistema de salud de EEUU porque si no es así perderían parte de sus ingresos mensuales que les pagan.

Asimismo, la posibilidad de recibir los cheques mensuales de retiro en El Salvador es un factor importante para su estabilidad económica. Se deben buscar soluciones que faciliten la transferencia de fondos y la gestión financiera de manera eficiente y segura.

En resumen, el retorno de los salvadoreños residentes en el extranjero es un fenómeno que merece una atención especial. La diversidad de los grupos retornados y las complejidades asociadas a su regreso requieren una planificación cuidadosa y programas adaptados a sus necesidades específicas. La garantía de la portabilidad de la seguridad social es un paso fundamental para asegurar una transición exitosa y mejorar la calidad de vida de aquellos que eligen regresar a su tierra natal.

Por: Cesar Ríos

Agenda Migrante de El Salvador

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