El pasado lunes, en las instalaciones del Instituto Nacional de Migración, de Ciudad Juárez, se produjo un incendio donde fallecieron 39 personas y otras 27 resultaron heridos.
Ante dicha tragedia, el gobierno salvadoreño dijo que condena las acciones del personal migratorio de Ciudad Juárez, en México y exigió una investigación de lo ocurrido, y que los responsables sean llevados ante la justicia”.

“A través de un video difundido en redes sociales, se ha conocido cómo los migrantes fueron dejados dentro de las celdas, sin la más mínima consideración y sin ninguna posibilidad de ponerse a salvo, a pesar de encontrarse en una situación de emergencia”, dice el comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Sin embargo, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo que han confirmado que el incendio lo inició un migrante. “Esto tuvo que ver con una protesta que ellos iniciaron, a partir, suponemos, de que se enteraron de que iban a ser deportados”, dijo el presidente mexicano.
Las autoridades salvadoreñas confirmaron cuatro salvadoreños con “lesiones graves”, en hospitales mexicanos. Sin embargo, no confirmaron cantidad de fallecidos, ni cuántos serían.
“Debido a que el proceso de reconocimiento continúa, el equipo consular sigue trabajando para corroborar el número exacto de salvadoreños fallecidos y verificar el estado del resto de compatriotas afectados, para garantizar que reciban la atención necesaria”, manifestaron las autoridades salvadoreñas.
La viceministra de Diáspora y Movilidad Humana de El Salvador, Cindy Portal, confirmó que equipos de asistencia humanitaria de la Cancillería fueron a los hogares de las víctimas en los departamentos de Chalatenango, Ahuachapán, Sonsonate, La Libertad y Morazán “para dar asistencia a las familias de los connacionales afectados por el incendio”.
