Lula da Silva, se posicionó como el líder del Partido de los Trabajadores; obtuvo el 50,85% de los votos contra su oponente de derecha, Jair Bolsonaro, quedando atrás por más de un punto y medio (49,15%), según lo declara el Tribunal Superior Electoral de Brasil.
«Llegamos al final de una de las elecciones más importantes de nuestra historia. Una elección que puso frente a frente dos proyectos de país contrapuestos, y que hoy tiene un solo y gran vencedor: el pueblo brasileño», expresó Lula..
Lula, regresa al poder después de haber sido investigado, condenado y encarcelado por corrupción en 2017. Cuatro años después, un tribunal desestimó su condena allanando el camino para su resurgimiento político, siendo su principal objetivo acabar con el hambre, afirmando que Brasil está listo para retomar su papel de liderazgo en la lucha contra la crisis climática, protegiendo todos sus biomas, especialmente la Selva Amazónica.
«Considero que tuve un proceso de resurrección en la política brasileña. Intentaron enterrarme vivo y ahora estoy aquí para gobernar el país», señaló da Silva.
Según los resultados del escrutinio final, Lula llegó al 48,3%, mientras que Bolsonaro obtuvo el 43,2%, al no tener más de 50% de los votos el pasado ninguno de los candidatos el pasado 2 de octubre, obligó a la segunda vuelta el 30 de octubre.