Luego de que se conociera que la Reina Isabel II está en supervisión en su castillo escocés de Balmoral, y que los médicos están “preocupados” por su salud, son muchas las dudas que hay sobre lo que sucedería en caso tal de que falleciera.
Operación Puente de Londres es el nombre del plan de acción para el día en el que la reina Isabel II, de 96 años, muera y las semanas posteriores. La estrategia plantea que la primera persona en ser notificado será el o la primera ministra, en este caso, Liz Truss.
En los minutos posteriores se les informará a los 15 gobiernos por fuera del Reino Unido en el que la reina es jefa de Estado, a otros líderes mundiales y medios de comunicación en el mundo. Los ciudadanos se enterarán del suceso a través de PA Media, la agencia nacional de noticias del Reino Unido e Irlanda.
El plan también contempla un manejo de medios de comunicación y revela “las ansiedades” que tiene el gobierno británico frente a si el Reino Unido tiene los recursos suficientes para realizar los arreglos del funeral. Ese mismo día el hijo mayor de la reina, Carlos, será rey. Aunque dará su primer discurso al día siguiente y su ceremonia de coronación será después del funeral de la reina.
¿Cómo será el manejo de las comunicaciones?
Las publicaciones de ese día son centrales dentro del protocolo filtrado. The Guardian menciona que las medidas incluyen:
El cambio de la página web de la familia real, anunciando el fallecimiento de la monarca a través de una página de espera negra.
En los demás sitios oficiales desplegarán un banner del mismo color, en forma de luto.
No se publicarán historias que no sean de último minuto, que no requieran de una reacción inmediata.
Se restringirán los retweets al criterio que tenga el representante de comunicaciones del gobierno.
Se suspenderán todos los programas del canal británico BBC y los presentadores se vestirán de negro para dar la noticia.
La distancia entre el Palacio de Buckingham y el Palacio de Westminster marcará el ritmo de la procesión del cuerpo de Isabel II, que por tres días, a lo largo de 23 horas, podrá ser visitado por quienes así lo deseen.
En paralelo, se emitirán unos boletos con horarios para personas VIP. Finalmente, el funeral de Estado se llevará a cabo, entre el décimo y duodécimo día de la muerte de la soberana, convirtiéndose en un “día de duelo nacional”, sin ser catalogado como un día festivo.
En caso de que la ceremonia se lleve a cabo entre semana, es decisión de los empleadores darle el día libre a sus trabajadores; si cae en fin de semana, no habrá día de reposición.
Tras el funeral, el ataúd será llevado finalmente a la Capilla de San Jorge. Allí, seguramente, el cuerpo de la reina Isabel II descansará junto al de su padre, el rey Jorge VI
Entre tanto, la logística del plan exige la coordinación de varios actores. Por un lado, el Ministerio de Relaciones Exteriores tendrá que controlar la entrada de un número significativo de turistas, el Ministerio del Interior tendrá que crear estrategias para manejar posibles alertas terroristas y, por su parte, el Departamento de Transporte del Reino Unido tendrá que controlar el hacinamiento en la capital.
Se espera que la bolsa de valores del país, los negocios y empresas cierren tanto el día de la muerte de la reina como el día de su funeral.