La investigación busca mejorar la independencia funcional de las personas con parálisis graves causadas por disfunción cerebral.

Científicos chinos afirman haber implantado un sensor en el cerebro de un animal sin perforarle el cráneo, con posibles implicaciones para el tratamiento de enfermedades como el párkinson y la parálisis, informan medios locales.

Los investigadores de la Escuela de Inteligencia Artificial de la Universidad de Nankai, en la ciudad de Tianjin, dijeron que el sensor se insertó en los vasos sanguíneos cerebrales de una oveja y recibió señales electroencefalográficas (EEG) fuertes y claras del cerebro del animal.

«La mayor ventaja de esta técnica es que no requiere una intervención quirúrgica invasiva a cerebro abierto para obtener las señales eléctricas y que toda la operación puede realizarse en menos de 2 horas», dijo a SCMP el investigador principal, Duan Feng, profesor de la facultad de inteligencia artificial de la universidad.

Los científicos llevan décadas investigando los implantes cerebrales con la esperanza de restablecer la función en personas con vías neuronales dañadas desde el cerebro hasta los músculos. Esta vez, Duan y su equipo utilizaron un enfoque diferente: un dispositivo de interfaz cerebro-ordenador endovascular.

Utilizando un robot, introdujeron un stent (malla extensible que se usa para abrir conductos del cuerpo) a través de una vena hasta la zona del córtex motor del cerebro de la oveja. A continuación, el stent se extendió para incrustar electrodos en las paredes del vaso sanguíneo, desde los que se podían registrar las señales neuronales.

Perspectivas de la experimentación cerebro-ordenador

Es la primera vez que se implanta una interfaz cerebro-ordenador intervencionista en el cerebro de un animal en China, rompiendo con las tecnologías básicas de los electrodos de EEG de intervención y la adquisición de EEG intravascular, y complementando el desarrollo de dispositivos neurointervencionistas como los stents y los catéteres.

Es la primera vez que se implanta una interfaz cerebro-ordenador intervencionista en el cerebro de un animal en China, rompiendo con las tecnologías básicas de los electrodos de EEG de intervención y la adquisición de EEG intravascular, y complementando el desarrollo de dispositivos neurointervencionistas como los stents y los catéteres.

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