En una entrevista televisiva, los directivos de FOMILENIO mostraron su preocupación por la falta de fondos de la contrapartida, expresando que hay una «situación extrema», pues se encuentran «próximos a la finalización exitosa del programa, pero por otro lado estamos prácticamente al borde del incumplimiento».
«Estamos en una situación delicada. No tan crítica como si nos dijeran no hay fondos, eso sería catastrófico (…). Aquí la controversia se ha generado alrededor de la fuente para dar los fondos. El Ejecutivo dice: ‘Quiero que los $50 millones provengan de un préstamo de apoyo presupuestario pendiente de segunda ratificación del Banco Interamericano de Desarrollo’ y la Asamblea dice: ‘No, mire, esos $50 millones deben provenir de esta otra fuente’, que es la colocación de bonos que se hizo poco después de iniciada la pandemia… Entonces, recursos hay, el problema es la diferencia entre los dos Órganos del Estado», mencionó el director ejecutivo de FOMILENIO II, William Pleités.
El presidente de la República, Nayib Bukele, ya vetó las reformas que la Asamblea Legislativa hizo al decreto 640, donde se incluía la asignación presupuestaria para la contrapartida de FOMILENIO II. En horas de la tarde de este día, los diputados superaron el veto.
En este contexto, los representantes fueron cuestionados sobre la posibilidad de que El Salvador obtenga un tercer FOMILENIO, esto luego que el asesor jurídico de la Presidencia, Javier Argueta, dijera el 2 de diciembre que el Gobierno buscará otro.
El director residente de País de la Corporación Reto del Milenio, Preston Winter, respondió que el proceso de selección para otro programa de FOMILENIO «siempre se toma en cuenta el desempeño del anterior» y «al no terminar las obras sí tendría un impacto».
Además, recordó que hay un proceso que se debe pasar para obtener este programa, el cual comienza por cumplir al menos diez de 20 indicadores que requiere la Corporación. «Esto incluye pasar el indicador de control de corrupción y buena gobernanza democrática», destacó Winter.
«En la última evaluación, El Salvador cumplió con 12 de los 20 indicadores», recordó, agregando que el de control de la corrupción es de «cumplimiento obligatorio».
En este punto, William Pleites recordó que en el último año se incumplió ese indicador (corrupción), aunque -señaló- «hubo una leve mejoría».
Otro de los grandes indicadores es el tema de la migración y en este sentido dijo: «Reducir la pobreza a través del crecimiento económico debería ser una manera de reducir los flujos migratorios. Por otro lado hay relaciones históricas en el combate a la delincuencia, el crimen organizado. Si uno lo compara con relaciones de cooperación con el resto de América Latina, El Salvador es el número uno. Fue el número uno en la época del conflicto armado y sigue siendo número uno en tiempos de paz».
