La vicepresidenta de Costa Rica, Epsy Campbell, en las últimas horas anunció que “en momentos en que todos los países del mundo compiten por adquirir reactivos y kits de laboratorio para diagnosticar el COVID-1”, su país desarrollará sus propias pruebas para identificar la presencia del virus SARS-CoV-2.

Según informó, el estudio realizado en Costa Rica busca la adaptación de protocolos para sustituir partes o etapas de kits comerciales “usados actualmente en los laboratorios oficiales, por otros que cumplan la misma función, pero empleando insumos y reactivos de menor demanda”.

Con esto la mandataria explicó que se tendrá disposición a pruebas propias elaboradas en Costa Rica y “no depender del mercado internacional que tiene una gran demanda de estos implementos”.

Se espera que en cuatro semanas se tengan los primeros resultados. Desde ya se están buscando nuevos socios estratégicos para la fase de validación con muestras de pacientes, lo cual tomaría dos semanas adicionales.

“Todo esto nos demuestra que Costa Rica tiene talento humano, con enormes capacidades. Solo si trabajamos unidos conseguiremos mejores resultados para superar esta pandemia. Juntos saldremos adelante”, finalizó.

Este país se ha caracterizado por su apuesta a la educación y la ciencia, lo cual lo ha llevado a ser el único país de Centroamérica que está elaborando también sus propios equipos de protección para el personal que combate la pandemia, tal es el caso del  desarrollo mediante impresoras 3D de una máscara facial de bajo costo que protege la boca, la nariz y los ojos, y que tras un proceso de desinfección puede ser reutilizada.

Hasta el momento ya se ha entregado 1.500 de estos dispositivos a la Caja Costarricense del Seguro Social, a la Cruz Roja y la Policía.

Otro gran proyecto de la academia costarricense es el desarrollo de un medicamento para el tratamiento del COVID-19 a base de plasma de pacientes recuperados.

Esta iniciativa está a cargo de la Caja Costarricense del Seguro Social y del Instituto Clodomiro Picado de la Facultad de Ingeniería de estatal Universidad de Costa Rica (UCR), que aplicará un proceso similar al que efectúa para el desarrollo de sueros antiofídicos que exporta a diversas partes del mundo para el tratamiento de mordeduras de serpientes.

Si una persona se recupera satisfactoriamente de COVID-19, su organismo genera una inmunidad (resistencia) que puede ser extraída del plasma de su sangre y ser usada para salvar la vida a otras personas con cuadros agudos.

El Instituto Clodomiro Picado empleará su capacidad técnica y la experiencia de su recurso humano para efectuar los procesamientos requeridos para la purificación y formulación de los anticuerpos.

Las autoridades están aprobando los protocolos necesarios y se espera que en los próximos días los científicos comiencen a desarrollar el medicamento.

POR AGENCIAS

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