Más de 170,000 salvadoreños podrían perder su protección migratoria en Estados Unidos a partir del 9 de septiembre, cuando expire el Estatus de Protección Temporal (TPS) vigente para esta comunidad desde 2001.

La medida implica la pérdida de la autorización de empleo y del estatus de protección, dejando a miles de beneficiarios expuestos a procesos de deportación si no cuentan con otra vía migratoria para permanecer legalmente en el país.

Entre los afectados se encuentran salvadoreños que llegaron a Estados Unidos siendo niños y que han desarrollado prácticamente toda su vida en ese país. Algunos, tras más de dos décadas bajo el TPS, aseguran no tener recuerdos ni vínculos suficientes con El Salvador para considerar el retorno como una verdadera opción.

El impacto también alcanza a trabajadores y familias que han construido su patrimonio en Estados Unidos. Beneficiarios entrevistados por EFE señalan que han comenzado a reducir gastos y frenar proyectos ante la incertidumbre sobre su futuro.

El TPS para los salvadoreños fue establecido tras los terremotos de 2001 y se ha mantenido durante 25 años mediante sucesivas extensiones. Organizaciones defensoras de los beneficiarios reclaman al Congreso una solución migratoria permanente, incluida la posibilidad de acceder a la residencia.

Mientras se acerca la fecha límite, miles de familias permanecen a la espera de una alternativa que les permita continuar en el país donde han trabajado, estudiado y formado sus hogares durante gran parte de sus vidas.

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