El Ejército de Estados Unidos informó que lanzó una nueva serie de ataques contra objetivos militares en Irán, como parte de una operación destinada a reducir la capacidad de Teherán para amenazar la navegación en el estrecho de Ormuz.
De acuerdo con el Comando Central (CENTCOM), los bombardeos alcanzaron cerca de 90 instalaciones militares, entre ellas sistemas de defensa aérea, depósitos de misiles, drones e infraestructura logística. Washington sostiene que la ofensiva responde a presuntos ataques iraníes contra embarcaciones comerciales.
Por su parte, Irán calificó la operación como una violación del alto el fuego vigente y aseguró haber respondido con ataques contra bases militares estadounidenses en países del Golfo Pérsico mediante el lanzamiento de misiles y drones.