La campaña rumbo a la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia, prevista para este domingo 31 de mayo, ha estado marcada por un aumento significativo de la violencia política, con amenazas, asesinatos y presencia de grupos armados ilegales.
El clima de tensión se intensificó tras el asesinato del senador y precandidato Miguel Uribe Turbay, así como por recientes denuncias de amenazas contra aspirantes como Paloma Valencia, Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda.
En las últimas semanas también se han registrado asesinatos de líderes políticos y sociales vinculados a campañas locales, lo que ha obligado a los candidatos a reforzar sus esquemas de seguridad en eventos públicos. En algunos casos, incluso se han utilizado estructuras blindadas para su protección.
De acuerdo con investigadores de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), el aumento de la violencia está relacionado con el crecimiento de los grupos armados ilegales, que han pasado de unos 15,000 integrantes en 2022 a más de 25,000 en 2025.
Entre las estructuras con mayor presencia destacan el Clan del Golfo, el ELN y las disidencias de las FARC, que continúan operando en distintas regiones del país.
La Misión de Observación Electoral (MOE) advirtió que 386 municipios presentan algún nivel de riesgo electoral, con zonas críticas concentradas en departamentos como Cauca, Antioquia, Norte de Santander y Valle del Cauca.