El nuevo fiscal general de Guatemala, Gabriel García Luna, asumió oficialmente este domingo el liderazgo del Ministerio Público y prometió “sanar” una institución marcada por la pérdida de credibilidad y los cuestionamientos internacionales.
García Luna reemplazó a Consuelo Porras Argueta, quien dirigió la Fiscalía durante ocho años y fue sancionada por Estados Unidos y la Unión Europea por presuntos actos de corrupción y acciones contra el proceso electoral de 2023.
En su primer mensaje oficial, el nuevo fiscal reconoció que la institución enfrenta “heridas profundas” y aseguró que buscará recuperar la confianza ciudadana con hechos y no con discursos. También afirmó que no permitirá presiones externas ni utilizará la Fiscalía para favorecer intereses particulares.
El funcionario, designado por el presidente Bernardo Arévalo de León para un período de cuatro años, aseguró que dará prioridad al combate contra delitos como extorsiones, homicidios, corrupción, narcotráfico, trata de personas y pandillas.
La toma de posesión se realizó de manera austera durante la madrugada del domingo, sin ceremonias oficiales. Tras asumir el cargo, las plataformas digitales del Ministerio Público fueron actualizadas y nuevamente habilitaron comentarios públicos, función que permanecía restringida durante la administración anterior.
Mientras tanto, grupos civiles, estudiantes y autoridades indígenas se concentraron en las afueras de la sede fiscal para celebrar la salida de Porras Argueta, cuya gestión estuvo rodeada de fuertes críticas dentro y fuera del país.