El gobierno de Cuba admitió que el Sistema Electroenergético Nacional atraviesa una situación “crítica”, mientras miles de ciudadanos enfrentan apagones de hasta 22 horas diarias, especialmente en sectores de La Habana.
El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, atribuyó la crisis al endurecimiento del embargo energético impuesto por Estados Unidos y a la falta de combustible para mantener operativas las plantas generadoras.
Según el funcionario, desde enero la isla dejó de recibir cargamentos de combustible durante varias semanas, situación que agravó los cortes de energía en todo el país. Aunque una donación de 100 mil toneladas de petróleo enviada por Rusia permitió reducir temporalmente los apagones en abril, las reservas ya se agotaron.
Actualmente, el sistema eléctrico cubano funciona con limitaciones mediante termoeléctricas, plantas de Energás y parques solares fotovoltaicos, insuficientes para cubrir la demanda nacional en medio de las altas temperaturas.
Las autoridades reconocieron que en algunas zonas de La Habana el suministro eléctrico solo se restablece durante períodos de dos a cuatro horas antes de nuevos cortes prolongados. En otras provincias del país, la situación es aún más severa desde hace varios meses.
La estatal Unión Eléctrica pronosticó que el déficit de generación provocará interrupciones simultáneas en más del 60 % del territorio nacional, uno de los niveles más altos registrados en los últimos años.
Especialistas independientes consideran que la crisis energética también está relacionada con el deterioro de la infraestructura eléctrica cubana, afectada por décadas sin inversiones suficientes para modernizar las centrales termoeléctricas.