Peritos de la División Élite contra el Crimen Organizado declararon ante el Tribunal Sexto contra el Crimen Organizado sobre la estructura de mando que utilizaba la Mara Salvatrucha para ordenar delitos en todo el país.
Según la Fiscalía, desde 2012 la pandilla comenzó a usar WhatsApp para compartir fotografías de víctimas seleccionadas para desapariciones, extorsiones y homicidios. Ese material era revisado por la denominada ranfla histórica, integrada por 22 cabecillas, quienes autorizaban las acciones criminales.
De acuerdo con las investigaciones, las órdenes eran trasladadas a corredores y jefes de clica, quienes instruían a gatilleros y homeboys para ejecutar asesinatos, realizar amenazas telefónicas y cobrar extorsiones.
Los peritos también explicaron que los llamados postes tenían la tarea de vigilar y fotografiar a víctimas y negocios que serían extorsionados.
La representación fiscal sostuvo que las pruebas presentadas demuestran que ningún delito podía cometerse sin la aprobación de la cúpula de la organización, tanto de líderes encarcelados como de cabecillas en libertad.