Un hombre armado intentó irrumpir en una gala de prensa celebrada en el Washington Hilton, donde se encontraba el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generando momentos de tensión y un amplio despliegue de seguridad.
De acuerdo con declaraciones del fiscal general interino, Todd Blanche, los primeros indicios apuntan a que el sospechoso tendría como objetivo a altos funcionarios del gobierno. Las investigaciones continúan mientras el detenido, quien habría viajado desde Los Ángeles con escala en Chicago, no ha colaborado con las autoridades.
El incidente ocurrió durante la cena anual de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, evento que reúne a figuras clave de la política y los medios. Agentes del Servicio Secreto de Estados Unidos actuaron rápidamente para evacuar al mandatario tras escucharse disparos en las inmediaciones del salón.
Según informes policiales, el atacante portaba armas de fuego y cuchillos, lo que derivó en un intercambio de disparos con las fuerzas de seguridad. Un agente resultó herido, aunque su chaleco antibalas evitó consecuencias mayores. El sospechoso fue detenido sin presentar lesiones.
Aunque su identidad no ha sido confirmada oficialmente, varios medios lo señalan como Cole Tomas Allen, de 31 años, originario de Torrance, California. El individuo comparecerá ante la justicia acusado de uso de arma de fuego en un delito violento y agresión a un agente federal.
Tras el suceso, Trump calificó al agresor como un “asesino en potencia” y un “lobo solitario”, al tiempo que aseguró que el hecho no alterará sus decisiones políticas. Durante una comparecencia en la Casa Blanca, el mandatario también recordó antecedentes históricos como el asesinato de Abraham Lincoln en 1865.
El hecho generó reacciones a nivel internacional. Entre ellas, el pronunciamiento del rey Carlos III, quien expresó alivio al conocer que el presidente no resultó herido.
Este episodio se suma a otros incidentes recientes, como el intento de atentado durante un mitin en Butler en 2024 y otro evento de riesgo en West Palm Beach, reforzando la preocupación por la seguridad en actos públicos de alto perfil en Estados Unidos.