Las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump contra el papa León XIV desataron este lunes una ola de críticas e indignación dentro de la Iglesia católica y en sectores políticos de Estados Unidos.
Uno de los pronunciamientos más contundentes provino del presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU., el arzobispo Paul Coakley, quien lamentó el tono utilizado por Trump y defendió la figura del pontífice. Señaló que el papa no es un adversario político, sino el Vicario de Cristo, cuya misión es espiritual y centrada en el mensaje del Evangelio.
A estas críticas se sumaron voces dentro de la Iglesia, como el sacerdote jesuita James Martin, quien calificó las palabras del mandatario como “carentes de caridad” y profundamente inapropiadas. También figuras políticas, incluida la excongresista republicana Marjorie Taylor Greene, expresaron su rechazo a los comentarios del presidente.
El conflicto se intensificó luego de que Trump acusara al papa de ser “débil con el crimen” y “deficiente en política exterior”, en referencia a sus posturas sobre Irán y Venezuela. Además, generó controversia la difusión por parte del mandatario de una imagen creada con inteligencia artificial en la que aparece representado como una figura similar a Jesucristo.
En respuesta, el papa León XIV reafirmó su postura y aseguró que no teme a presiones políticas, incluyendo las provenientes de la administración estadounidense. El pontífice reiteró que continuará defendiendo la paz y el diálogo internacional, insistiendo en que la Iglesia tiene la obligación moral de oponerse a la guerra.
El episodio ha profundizado las tensiones entre el Vaticano y sectores del liderazgo político estadounidense, especialmente en torno a las críticas del papa a la política exterior de Washington y a los conflictos en Medio Oriente y América Latina.