El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que existe la posibilidad de alcanzar un acuerdo con Irán en un plazo de cinco días, tras una serie de contactos que calificó como positivos entre ambas naciones.
El mandatario también anunció la suspensión temporal de ataques contra infraestructura energética iraní, medida que, según indicó, busca facilitar el avance de las conversaciones. “Irán realmente quiere llegar a un acuerdo”, expresó, reiterando la intención de su gobierno de concretar un entendimiento.
Las declaraciones se dan en un contexto de alta tensión, luego de que Estados Unidos, junto a Israel, iniciara una ofensiva militar el pasado 28 de febrero. En respuesta, Teherán ha advertido que reaccionará con mayor contundencia ante cualquier nuevo ataque, asegurando que aún no ha utilizado todo su potencial militar.
Pese a lo señalado por Washington, medios estatales iraníes negaron la existencia de negociaciones, calificando las afirmaciones como parte de una estrategia de presión. Asimismo, advirtieron que la crisis podría afectar la estabilidad del mercado energético, especialmente si continúa la tensión en el estrecho de Ormuz, una ruta clave por donde transita cerca del 20 % del petróleo mundial.
El anuncio de Trump tuvo repercusiones inmediatas en los mercados internacionales, con alzas en los futuros bursátiles en Estados Unidos y una caída en los precios del crudo, reflejando la expectativa de una posible desescalada del conflicto.