Productores agrícolas salvadoreños advirtieron que el conflicto en Irán podría generar efectos indirectos en el sector agropecuario nacional, principalmente por el posible aumento en los precios de los fertilizantes, agroquímicos y costos logísticos.
Representantes de la Asociación Cafetalera de El Salvador (Acafesal) y de la Asociación Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (Campo) señalaron que el impacto llegaría como un “efecto cascada”, impulsado por el incremento en el precio internacional del petróleo.
Sergio Ticas, presidente de Acafesal, explicó que las exportaciones de café hacia países de Medio Oriente representan solo el 2.2 % del total del grano salvadoreño, por lo que el comercio directo con esa región no sería el principal factor de preocupación para el sector.
No obstante, el dirigente señaló que el mayor riesgo está en el comportamiento del petróleo intermedio de Texas (WTI), que a inicios de esta semana superó los $100 por barril, aunque posteriormente cerró la jornada del lunes en $94.77, luego de que Francia convocara a los países del G7 para analizar medidas destinadas a estabilizar el mercado energético.
El petróleo es un componente clave para la producción de fertilizantes y agroquímicos, por lo que los productores temen un escenario similar al registrado en 2022, cuando la invasión rusa a Ucrania provocó un fuerte incremento en el precio del crudo y, en consecuencia, en los costos de los insumos agrícolas.
“Lo que más nos preocupa es la subida de los fertilizantes y los agroquímicos porque dependen del petróleo”, indicó Ticas.
Por su parte, Luis Treminio, presidente de Campo, coincidió en que el mayor riesgo se concentra en el aumento de los insumos agrícolas, aunque señaló que todavía es temprano para estimar con precisión el impacto que podría tener en la producción de granos.
“Decir que nos va a afectar en tanto por ciento es prematuro. Sí creemos que nos va a afectar como en 2022, sobre todo si el petróleo continúa subiendo, ya que la mayor parte de fertilizantes son derivados del crudo”, explicó.
Treminio añadió que actualmente el sector se encuentra a la espera de la última cosecha del ciclo agrícola 2025-2026, la cual ya fue fertilizada y no se ha visto afectada por las recientes variaciones en los precios internacionales.
Datos del Banco Central de Reserva (BCR) indican que durante 2025 El Salvador importó 205.06 millones de kilogramos de abonos, valorados en $71.9 millones. De ese total, 46.5 % provino de China, principal proveedor de estos productos para el país.
Además del incremento en los insumos, los productores también advierten posibles repercusiones en las cadenas logísticas. Según Ticas, el encarecimiento del combustible podría elevar los costos en los beneficios de café y en la maquinaria utilizada para su procesamiento.
La Cámara de Comercio e Industria de El Salvador (Camarasal) también alertó recientemente sobre eventuales retrasos en las navieras y posibles aumentos en los fletes marítimos, por lo que recomendó a las empresas prepararse ante escenarios adversos.
Sin embargo, la ministra de Economía, María Luisa Hayem, aseguró que por el momento el conflicto internacional no tendría efectos inmediatos en la economía salvadoreña. La funcionaria recordó que el gobierno ha aplicado medidas de alivio económico en situaciones de crisis, como ocurrió en 2022 durante el periodo de alta inflación global.