Durante la cumbre regional “Escudo de las Américas” celebrada en Miami, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que su administración no permitirá la influencia extranjera en el hemisferio occidental, incluyendo específicamente al Canal de Panamá, considerado por Washington como un punto estratégico de seguridad.

En su discurso inaugural ante más de una decena de mandatarios latinoamericanos, Trump presentó su nueva visión de política exterior, denominada “Doctrina Donroe”, una actualización de la histórica Doctrina Monroe. Según el mandatario, esta doctrina justifica la intervención estadounidense para contrarrestar la presencia de potencias extranjeras en América Latina.

Trump se dirigió directamente al presidente de José Raúl Mulino, de Panamá, expresando su preocupación por la administración del canal: “Presidente de Panamá, amo ese canal, José. Pienso que hicieron el mayor acuerdo en la historia. Lo compró por $1 de uno de nuestros brillantes presidentes… No puedo dormir por ese acuerdo”.

El Canal de Panamá, construido por Estados Unidos a inicios del siglo XX y transferido al Estado panameño el 31 de diciembre de 1999, ha sido foco de tensiones durante el actual mandato de Trump iniciado en 2025, cuando denunció supuesta influencia de China en puertos cercanos al canal. Estas preocupaciones se vieron parcialmente resueltas el 23 de febrero, cuando un fallo judicial anuló la concesión que mantenía una filial del conglomerado chino CK Hutchison en dos de los cinco puertos de la zona.

Con estas declaraciones, Trump busca reforzar el control estratégico estadounidense sobre la región y advertir a potencias externas sobre su influencia limitada en puntos clave del hemisferio occidental.

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