El presidente interino de Perú, José Jerí, enfrenta la posibilidad de abandonar el cargo en las próximas horas si el Congreso aprueba las mociones de censura presentadas en su contra, en un escenario que podría derivar en el octavo cambio de mandatario en menos de diez años, a pocas semanas de las elecciones generales.
Jerí asumió la jefatura del Estado en octubre pasado en su condición de titular del Congreso de la República del Perú, tras la destitución de Dina Boluarte, con el encargo de conducir la transición hasta los nuevos comicios. Sin embargo, su administración de cuatro meses ha estado marcada por investigaciones fiscales y una caída en los niveles de aprobación, lo que provocó el distanciamiento de sectores conservadores que inicialmente respaldaron su designación.
La Fiscalía abrió diligencias preliminares por presunto tráfico de influencias, luego de que se revelaran reuniones con empresarios chinos vinculados a contratos con el Estado. Registros de cámaras de seguridad lo muestran el 26 de diciembre en un restaurante del empresario Zhihua “Johnny” Yang y nuevamente el 6 de enero, horas después de que el establecimiento fuera clausurado por autoridades municipales. Además, se conocieron contrataciones de funcionarias que previamente sostuvieron encuentros con el mandatario en Palacio de Gobierno, incluida una reunión prolongada durante la noche de Halloween.
Jerí sostiene que su destitución requeriría 87 votos —dos tercios del Parlamento— como establece la Constitución para presidentes elegidos por voto popular. No obstante, las mociones buscan censurarlo en su calidad de presidente del Congreso, lo que implicaría automáticamente la pérdida de la Presidencia de la República, en virtud de una norma aprobada por el propio Legislativo.
En caso de prosperar la censura, el escenario abre interrogantes sobre la sucesión. Entre los nombres que suenan con mayor fuerza figura la congresista Maricarmen Alva, expresidenta del Parlamento y figura relevante en la oposición al exmandatario Pedro Castillo. El desenlace podría añadir un nuevo capítulo a la prolongada inestabilidad política peruana, en la antesala de un proceso electoral decisivo.
