El Gobierno de México confirmó este martes el traslado a Estados Unidos de 37 reclusos considerados de alto riesgo y vinculados a organizaciones criminales, en una operación coordinada bajo mecanismos de cooperación bilateral. Se trata de la tercera entrega de este tipo durante la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum.
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó que los trasladados representaban “una amenaza real para la seguridad nacional” y que la acción se ejecutó conforme a la Ley de Seguridad Nacional, respetando —según indicó— la soberanía del país. Con esta operación, suman ya 92 criminales de alto impacto enviados a territorio estadounidense desde el inicio del actual gobierno.
De acuerdo con información difundida por medios estadounidenses, los reos fueron trasladados a distintas ciudades como Washington, Houston, Nueva York, Pensilvania, San Antonio y San Diego, a bordo de siete aeronaves de las Fuerzas Armadas mexicanas.
Entre los enviados a Estados Unidos figuran líderes y operadores clave del crimen organizado, como Ricardo González Sauceda, alias El Ricky, señalado como jefe regional del Cártel del Noroeste; Pedro Inzunza Noriega, conocido como El Señor de la Silla, vinculado al cártel de los Beltrán Leyva; así como Armando Gómez Núñez, alias Delta 1, identificado como líder de Los Deltas, célula del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
También fue trasladado Daniel Alfredo Blanco Joo, alias El Cubano, operador logístico del Cártel del Pacífico y considerado un objetivo prioritario por el Buró Federal de Investigaciones (FBI), por su presunta participación en el tráfico de drogas hacia Estados Unidos.
García Harfuch señaló que, según el Departamento de Justicia estadounidense, existe el compromiso de no solicitar la pena de muerte contra los trasladados. Subrayó además que estas acciones buscan reducir la capacidad operativa de los grupos criminales y frenar la violencia en territorio mexicano.
La medida ocurre en un contexto de tensiones bilaterales en materia de seguridad. Desde su retorno a la Casa Blanca, el presidente estadounidense Donald Trump ha incrementado la presión sobre México para reforzar el combate a los cárteles, incluso reiterando recientemente la posibilidad de acciones directas contra organizaciones criminales, lo que fue rechazado de forma tajante por la presidenta Sheinbaum.
El Gobierno mexicano sostiene que los traslados forman parte de una estrategia de cooperación internacional, sin comprometer la soberanía nacional ni el marco legal vigente.