Washington — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, evitó este lunes aclarar si contempla el uso de la fuerza para anexionar Groenlandia, en medio de una nueva escalada de tensión con países europeos, a los que también advirtió con aranceles del 10 % por oponerse a sus planes.
“Sin comentarios”, respondió el mandatario en una entrevista telefónica con NBC News, al ser consultado sobre una eventual acción militar. No obstante, Trump defendió abiertamente su intención de incorporar el territorio autónomo danés, al que considera clave para la seguridad nacional estadounidense.
El pronunciamiento se produjo días después de que el mandatario anunciara la imposición de aranceles, a partir del 1 de febrero, a productos procedentes de Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia. Al ser cuestionado sobre si mantendrá la medida en caso de no alcanzar acuerdos, Trump fue tajante: “Sí, al 100 %”.
Trump también criticó a los líderes europeos que rechazan su postura expansionista y los instó a enfocarse en el conflicto entre Rusia y Ucrania, minimizando las preocupaciones sobre Groenlandia. “Europa debería centrarse en la guerra con Rusia y Ucrania. Eso es en lo que deberían enfocarse, no en Groenlandia”, afirmó.
La controversia se intensificó tras la revelación de una carta enviada por Trump al primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, en la que el presidente estadounidense señaló que ya no se siente obligado a “pensar únicamente en la paz” luego de no haber recibido el Premio Nobel de la Paz.
Según el mensaje, filtrado por el corresponsal de PBS News Nick Schifrin, Trump atribuye la decisión a Noruega, pese a que Støre y el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, le explicaron que el galardón es otorgado por un comité independiente y no por el Gobierno noruego.
Trump rechazó esa explicación y sostuvo que Noruega “controla totalmente” el proceso, reiterando su malestar por no haber sido premiado, pese a asegurar que ha “detenido ocho guerras y más”.
Las declaraciones han generado inquietud en Europa y reavivado el debate sobre la política exterior estadounidense y su impacto en la estabilidad transatlántica.