La encargada de negocios de la Embajada de Estados Unidos en El Salvador, Naomi Fellows, afirmó que la relación bilateral entre ambos países se mantiene fuerte y cercana, con una agenda de cooperación amplia que abarca seguridad, migración y desarrollo económico.
Durante una conferencia de prensa realizada este lunes, en el marco de la conmemoración de los 250 años de la independencia estadounidense, la diplomática subrayó que Washington y San Salvador trabajan como socios en múltiples áreas estratégicas y que ese vínculo se proyecta a largo plazo. “Es una relación que va a continuar y seguirá siendo muy cercana”, señaló.
Fellows destacó que, además de los lazos institucionales, existen vínculos humanos profundos entre ambas naciones, impulsados por la migración, las relaciones familiares, la amistad y el turismo, factores que —dijo— refuerzan de manera permanente la conexión entre Estados Unidos y El Salvador.
En materia migratoria, indicó que ambos gobiernos sostienen un diálogo constante, particularmente en lo relacionado con deportaciones. En ese contexto, reiteró que la administración estadounidense promueve el uso de la aplicación CBP Home como una vía para la autodeportación voluntaria, la cual consideran un mecanismo más ordenado para los migrantes, incluidos los salvadoreños.
La funcionaria también resaltó la cooperación bilateral en el combate al narcotráfico y en iniciativas de seguridad y desarrollo económico, áreas que calificó como pilares de la relación entre ambos países.
Uno de los episodios que marcó la agenda bilateral en 2025 fue el acuerdo mediante el cual El Salvador recibió, entre marzo y abril, a más de 250 personas señaladas como criminales por el gobierno estadounidense, quienes fueron recluidas en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT). Esta decisión generó críticas de organizaciones internacionales, que denunciaron presuntas violaciones a los derechos humanos.
Posteriormente, el 18 de julio, estas personas fueron intercambiadas por presos políticos venezolanos, en una operación anunciada por el presidente Nayib Bukele. El mandatario informó entonces que los ciudadanos venezolanos entregados estaban acusados de pertenecer a la organización criminal Tren de Aragua y de enfrentar cargos por delitos graves.
El intercambio tuvo como antecedente una propuesta realizada por Bukele en abril de 2025 al gobierno venezolano, luego de que este solicitara pruebas de vida de los detenidos. El contexto regional se intensificó aún más el 3 de enero de 2026, cuando la administración del presidente Donald Trump anunció la captura de Nicolás Maduro, líder del régimen venezolano.