El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, declaró este lunes que el Gobierno no ejercerá presión sobre la petrolera Repsol por su intención de “invertir con fuerza” en Venezuela, a pesar de la compleja situación política en ese país tras la captura del presidente Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos. Albares subrayó que no corresponde al Ejecutivo influir en las decisiones de una empresa privada y que su papel no es el de “añadir presión” sobre Repsol.

Albares explicó que las compañías españolas con presencia en Venezuela, como Repsol, Telefónica, BBVA y Mapfre, han señalado que no se ha producido un cambio sustancial en su operativa, aunque reconocen que la situación es “muy compleja”. Por ello, el ministro insistió en no cargar más responsabilidades sobre las empresas en un contexto ya difícil.

La intervención del consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, en una reunión reciente con el presidente estadounidense Donald Trump, donde expresó la disposición de la petrolera a triplicar su producción en Venezuela, motivó las preguntas sobre el papel del Gobierno español. Albares reafirmó que cada actor (gobierno y empresa) cumple un rol distinto y que su función no es dirigir decisiones comerciales.

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