La detención del presidente venezolano, Nicolás Maduro, por parte de Estados Unidos no modificará de manera directa la estrategia de China respecto a Taiwán, aunque Pekín intentará aprovechar el episodio para debilitar la posición internacional de Washington, coinciden expertos consultados por EFE.
Según los analistas, factores como la situación económica interna de China, las capacidades de su Ejército, la coyuntura política en Taiwán y la postura de Estados Unidos determinarán cualquier acción futura de Pekín sobre la isla.
“China considera a Taiwán principalmente un asunto interno, por lo que las razones usadas por la Administración Trump para justificar su operación en Venezuela no serían aplicables”, señala William Yang, analista sénior del International Crisis Group. Yang añade que China ya venía preparando el terreno para impulsar la “reunificación” con Taiwán antes de la captura de Maduro.
El profesor James Char, de la Escuela S. Rajaratnam de Estudios Internacionales de Singapur, descarta que Pekín pueda utilizar este hecho para acelerar un conflicto bélico. “Cualquier uso abierto de la fuerza para provocar un desenlace letal no encaja con la forma en que el liderazgo chino concibe la fuerza tras su integración a la economía global; esto solo cambiaría en caso de una guerra total”, afirmó.
Además, la posición internacional de Taiwán es muy distinta a la venezolana: forma parte de la cadena global de suministro de chips avanzados, es un socio cercano de Estados Unidos y cuenta con apoyo militar de Washington, lo que sirve como elemento disuasorio frente a China, según Wen-Ti Sung, del Atlantic Council.
Pese a ello, los expertos coinciden en que la captura de Maduro constituye una victoria propagandística para Pekín, que puede usarla para cuestionar la reputación internacional de Estados Unidos y reforzar sus alianzas en América Latina y el Caribe.
El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Lin Jian, pidió la “liberación inmediata” de Maduro y su esposa, y denunció que la operación estadounidense “viola claramente el derecho internacional y las normas básicas que rigen las relaciones internacionales”. Por su parte, el presidente Xi Jinping señaló que los “actos unilaterales y de intimidación” de potencias como Estados Unidos “socavan gravemente el orden internacional” y deben respetarse los caminos de desarrollo elegidos por cada nación.
Para Michael Cunningham, del Centro de Estudios sobre China de la Universidad Nacional de Taiwán, el caso venezolano refuerza el discurso chino de que Estados Unidos desprecia el derecho internacional y vulnera la soberanía de países más débiles. “Pekín ha logrado posicionarse como defensor de normas internacionales frente a Estados Unidos, y esta acción no ayudará a la reputación estadounidense, especialmente en Latinoamérica”, concluye.