El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció su intención de probar “inmediatamente” el arsenal nuclear norteamericano, lo que supondría el fin de la moratoria de pruebas nucleares que el país ha mantenido desde hace más de tres décadas.
El anuncio se produce tras las maniobras nucleares rusas dirigidas por Vladímir Putin el 22 de octubre, durante las cuales se lanzó un misil balístico intercontinental Yars con alcance de hasta 12,000 km.
Antecedentes de la moratoria
Desde 1992, el Congreso de EE.UU. aprobó la suspensión de ensayos nucleares, inicialmente temporal, con el objetivo de finalizar todas las pruebas atómicas para 1996. La medida se consolidó tras la caída de la Unión Soviética y el fin de la Guerra Fría, en un contexto de cooperación internacional para la desnuclearización global.
Aunque no se han realizado explosiones nucleares desde 1992, EE.UU. ha llevado a cabo ensayos subcríticos, que no generan reacciones en cadena ni rendimiento atómico, permitiendo verificar la seguridad y eficacia del arsenal sin romper la moratoria formal.
Antes de la suspensión, el país realizó más de 1,000 ensayos nucleares, incluyendo pruebas atmosféricas hasta 1963 y subterráneas posteriormente.
Tratados internacionales
EE.UU. ha participado en diversos acuerdos internacionales:
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Tratado de Prohibición Parcial de Ensayos Nucleares (PTBT, 1963): prohibió explosiones atmosféricas, espaciales y submarinas, permitiendo solo ensayos subterráneos.
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Acuerdo de 1974: limitó ensayos subterráneos a menos de 150 kilotones (vigente desde 1990).
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Tratado de Prohibición Total de Pruebas Nucleares (CTBT, 1996): suspendía cualquier tipo de explosión nuclear experimental; EE.UU. y China lo firmaron pero no lo han ratificado, por lo que nunca ha entrado en vigor.
Con la orden de Trump, EE.UU. pondría fin a la práctica de más de 30 años sin pruebas nucleares completas, reactivando el debate sobre armamento nuclear y seguridad global.