El miércoles, la Oficina de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio de EE.U. incluyó en la lista negra al 33.° Instituto Central de Investigación y Pruebas y al 48.° Instituto Central de Investigación del Ministerio de Defensa de Rusia, así como al Instituto Estatal de Investigación Científica de Química y Tecnología Orgánicas de de Moscú.

El documento de la oficina estadounidense afirma que las autoridades de Washington tienen motivos para sospechar que el 33.º Instituto tiene vínculos con el «programa químico ruso y el sitio de pruebas de armas químicas»,  y que el 48.° Instituto está relacionado «con el programa ruso de armas biológicas», mientras que el Instituto Estatal de Investigación Científica de Química y Tecnología Orgánicas está vinculado «con el programa ruso de armas químicas».

Ante esto, este viernes, la Cancillería rusa calificó de indignante la decisión de las autoridades estadounidenses de imponer sanciones a tres institutos de investigación rusos, entre ellos el 48.° Instituto Central de Investigación del Ministerio de Defensa de Rusia que participó en los trabajos para desarrollar la vacuna contra el COVID-19 «Sputnik V» junto con el Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya.

«En primer lugar, es indignante que los científicos y especialistas que han estado trabajando incansablemente en el desarrollo de una vacuna rusa contra el covid-19 durante los últimos meses estén bajo las sanciones», dijo la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajárova.

«No está claro cómo las autoridades estadounidenses explicarán a sus ciudadanos este intento de castigar a las personas que están trabajando, y con éxito, en una cura para una enfermedad que ha matado a más de 180.000 ciudadanos estadounidenses», agregó Zajárova.

La portavoz duda de que este sea el paso correcto hacia la cooperación en la lucha internacional contra la pandemia. Según Zajárova, estas medidas restrictivas pueden tener como objetivo promover los intereses de las empresas farmacéuticas estadounidenses.

Además, desde EE.UU. no presentaron ninguna evidencia de la supuesta participación de estas instituciones científicas en los programas de armas químicas y biológicas, uno de los motivos citados por las autoridades estadounidenses como justificación para la introducción de las sanciones, indicó Zajárova.

POR AGENCIAS

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