El Banco Central de Reserva (BCR) reportó que durante julio la ración de tortillas presentó el mayor incremento de precios dentro del Índice de Precios al Consumidor (IPC), con un aumento de 0.08 %. Otros alimentos que registraron alzas fueron güisquil (0.05 %), maíz criollo (0.03 %) y aguacate (0.03 %), así como servicios de albañilería (0.03 %).
En contraste, los productos que bajaron de precio incluyeron tomate (-0.06 %), papa y limón (-0.02 % cada uno), lonja de tiburón (-0.01 %) y papel toalla (-0.01 %).
Según la Asociación Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (Campo), el aumento en los precios de granos básicos se debe a un déficit de 9.9 millones de quintales en la cosecha 2024-2025, ya que la producción alcanzó poco más de 15 millones de quintales frente a una demanda nacional de 25 millones. Esto obliga a importar maíz y frijoles para cubrir el consumo interno.
El BCR indica que la división alimentos y bebidas no alcohólicas acumula 10 meses en deflación, con una caída de -1.85 % en julio en la medición anual. Sin embargo, la variación acumulada muestra un aumento de 2.19 %, reflejándose en la canasta básica alimentaria (CBA), que llegó a $253.05 en junio en la zona urbana, el valor más alto desde agosto de 2024.
El IPC está compuesto por 12 divisiones de bienes y servicios de alta demanda. Seis de ellas cerraron julio en deflación, siendo la división de transporte la que registró la caída más pronunciada (-2.12 %), destacando el funcionamiento de equipo de transporte personal con -4.03 %.
Por otro lado, la división de alquiler efectivo de alojamiento reportó la mayor inflación, con 5.51 %, mientras que artefactos para el hogar registró la mayor deflación (-5.31 %).
El BCR señala que estas variaciones reflejan tanto la estacionalidad de frutas y hortalizas como los efectos de la escasez de granos básicos y la dinámica de los servicios en el país.