Un tiroteo registrado este domingo en Lexington, Kentucky, dejó un saldo de tres personas muertas, incluido el presunto atacante, y tres heridos, entre ellos un agente de la Policía Estatal, informó el gobernador Andy Beshear a través de su cuenta oficial en la red social X.
El hecho se produjo en dos ubicaciones distintas: primero en las inmediaciones del aeropuerto Blue Grass, y posteriormente en la Iglesia Bautista Richmond Road, en la segunda ciudad más poblada del estado.
De acuerdo con el jefe de la Policía de Lexington, Lawrence Weathers, el atacante disparó inicialmente contra un agente estatal en una zona exterior al aeropuerto. Tras ese primer ataque, huyó hasta llegar a la iglesia, donde abrió fuego nuevamente.
En este segundo ataque, dos mujeres que se encontraban dentro del templo murieron en el lugar y dos hombres resultaron heridos. El atacante fue abatido por las autoridades en el sitio.
“Me parte el corazón compartir que el tiroteo en Lexington ha cobrado vidas humanas. Otros están recibiendo atención médica, incluido un oficial herido”, lamentó el gobernador Beshear. “La violencia como esta no tiene cabida en nuestra región ni en nuestro país”, añadió.
El jefe policial señaló que el sospechoso podría haber tenido algún vínculo personal con personas dentro de la iglesia, aunque hasta el momento no se ha revelado su identidad ni el motivo del ataque.
El oficial herido, así como los otros dos civiles lesionados, fueron trasladados a un hospital local y permanecen bajo tratamiento médico. Su estado de salud no ha sido detallado.
Este hecho eleva a 229 los tiroteos masivos registrados en Estados Unidos en lo que va de 2025, según datos del observatorio independiente Gun Violence Archive, que clasifica como tiroteo masivo cualquier incidente donde al menos cuatro personas resulten heridas o muertas, sin incluir al agresor.
El gobernador Beshear se mostró visiblemente afectado por lo ocurrido y reiteró su compromiso de trabajar para “proteger a las comunidades” de este tipo de tragedias.
Este incidente se suma a otra balacera registrada el pasado 29 de junio en Idaho, donde dos bomberos y un tirador fallecieron en medio de un incendio forestal en lo que se investiga como una posible emboscada.
