El Salvador registra el segundo costo promedio más bajo en Centroamérica para el envío de remesas familiares desde Estados Unidos; sin embargo, esta cifra aumentará a partir de 2026 debido a un nuevo impuesto del 1 % aprobado por el Senado estadounidense, como parte de un paquete fiscal impulsado por la administración de Donald Trump.

Según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el costo de enviar $200 en remesas a la región promedió un 4.9 % en 2024, por encima del 4.5 % registrado en 2023 y del 3 % recomendado por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU.

Honduras lidera con el menor costo, de 4.4 %, seguido por El Salvador, con un 4.5 %. En contraste, Nicaragua registra un promedio de 5.2 %, Costa Rica y Guatemala 5.1 %, y Panamá 5.3 %, según el balance preliminar de las economías de Centroamérica.

En el caso salvadoreño, el costo ha venido aumentando desde 2019, cuando era de 3.5 %. En 2020 bajó a 3.2 %, pero desde entonces ha subido hasta alcanzar el promedio actual, marcado por un alza constante en los últimos años.

El nuevo impuesto, que aún debe ser ratificado por la Cámara de Representantes para convertirse en ley, aplicará desde el 1 de enero de 2026 a toda transferencia superior a $15 hecha mediante efectivo, cheques u otros instrumentos similares, aunque excluye pagos desde cuentas bancarias o tarjetas emitidas en EE. UU.

Con Estados Unidos como origen del 91.6 % de las remesas enviadas a El Salvador en 2024 (equivalentes a $7,769.2 millones), este nuevo tributo podría representar una carga adicional de más de $77 millones anuales.

El informe de la CEPAL también advierte sobre el posible impacto de las políticas migratorias restrictivas en el flujo futuro de remesas, aunque señala que estos efectos suelen reflejarse con cierto retraso en el tiempo.

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