La primera jornada de la Cumbre del G7 en Kananaskis, Canadá, concluyó con la sorpresiva salida del presidente estadounidense Donald Trump, quien anunció que regresaría a Washington debido al agravamiento del conflicto entre Israel e Irán.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó la decisión a través de redes sociales, señalando que, tras una intensa jornada de reuniones y la firma de un acuerdo comercial con el Reino Unido, el mandatario partiría la noche del lunes “por la situación en Oriente Medio”.

Trump declaró que necesita estar en Washington “lo antes posible”, advirtiendo sobre el riesgo de una escalada. Más temprano, había afirmado que Irán debería buscar una salida negociada al conflicto, mientras lanzaba una advertencia directa a Teherán a través de su red social Truth Social, reiterando que “Irán no puede tener un arma nuclear” y pidiendo la evacuación inmediata de la ciudad.

La salida del presidente estadounidense interrumpió encuentros bilaterales previstos con otros mandatarios, incluidos los de México, Ucrania y Brasil. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, llegó a Canadá con la intención de abordar asuntos comerciales con Trump, pero no logró reunirse con él.

En paralelo, el G7 avanzó en materia comercial. Trump y el primer ministro británico, Keir Starmer, firmaron un acuerdo para reducir aranceles, mientras que Canadá y la Unión Europea también acordaron acelerar negociaciones con EE. UU. para resolver disputas comerciales en curso.

El primer ministro canadiense, Mark Carney, anfitrión de la cumbre, describió las conversaciones como “francas y complejas”, reflejo de la tensión global tanto política como económica.

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