El presidente Nayib Bukele aseguró este viernes que El Salvador no se opondría a entregar a un pandillero requerido por la justicia estadounidense, en respuesta al caso de Kilmar Ábrego García, quien fue deportado por error a Estados Unidos tras estar recluido en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) sin proceso judicial activo.

«Si solicitan el regreso de un pandillero para enfrentar cargos, por supuesto que no nos negaríamos», afirmó Bukele en su cuenta de X, poco después de que el medio ABC News revelara el regreso de Ábrego a EE. UU.

Ábrego García había sido enviado a El Salvador como parte de un acuerdo penitenciario de $6 millones anuales, aunque no enfrentaba cargos penales formales ni en EE. UU. ni en El Salvador. Actualmente, enfrenta una acusación por tráfico de personas en un tribunal de Tennessee.

El mandatario también hizo alusión al episodio en el que el senador Chris Van Hollen se reunió con Ábrego en abril, en un hotel salvadoreño. Durante ese encuentro, se sirvieron bebidas que Bukele describió como margaritas. Este viernes, reiteró en redes: “No más margaritas bajo custodia”.

El caso ha sido motivo de presión por parte de congresistas estadounidenses, quienes lo consideran un ejemplo de violaciones al debido proceso y a decisiones judiciales en EE. UU. «Nunca se ha tratado del hombre: se trata de sus derechos constitucionales», escribió Van Hollen tras conocerse el retorno de Ábrego.

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