El volcán Etna, ubicado en la isla de Sicilia, Italia, ha registrado una nueva erupción durante la madrugada de este lunes, generando una impresionante columna de ceniza y humo que superó los 5,000 metros de altura. El fenómeno, aunque espectacular, no representa un riesgo inmediato para la población, según informaron las autoridades italianas.
El Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV) detectó una “repentina variación de los parámetros” a las 2:39 horas, lo que marcó el inicio de una actividad volcánica tipo estromboliana en el cráter sureste. Esta actividad explosiva, acompañada por emisiones de lava, flujos piroclásticos y gases, se atribuye al colapso parcial del cráter.
“El material caliente no ha superado el Valle del León, por lo que la situación está contenida”, explicó el INGV en su último boletín. Las cámaras térmicas del observatorio confirmaron que la colada de lava permanece dentro de la zona de seguridad, a una altitud inferior a los 2,800 metros.
Desde Catania, ciudad ubicada al pie del volcán, la erupción fue visible, pero no ha afectado el funcionamiento del aeropuerto ni provocado evacuaciones. El alcalde Enrico Tarantino aseguró que “todo está normal y bajo control”, mientras que el presidente de Sicilia, Renato Schifani, descartó por ahora peligros para la población.
Sin embargo, la Protección Civil regional emitió una recomendación de precaución a los excursionistas, instando a evitar la cima del volcán “hasta nuevo aviso” ante la posibilidad de que la actividad aumente.
El Etna, uno de los volcanes más activos de Europa, mantiene una vigilancia constante debido a su alta frecuencia eruptiva. Esta nueva fase eruptiva, aunque potente, es considerada parte del comportamiento normal del coloso siciliano.