El Vaticano procedió con la instalación de la chimenea que, desde la Capilla Sixtina, anunciará al mundo el resultado del cónclave que elegirá al sucesor del Papa Francisco. La chimenea, que se encuentra en el tejado del majestuoso edificio, fue colocada por un grupo de bomberos de la Santa Sede, quienes subieron al hastial del tejado para instalar el cilindro marrón que permitirá emitir el tradicional humo.
A pesar de los trabajos, que pasaron desapercibidos para los turistas que se encontraban en la Plaza de San Pedro, la atención del mundo estará centrada en esa chimenea a partir del próximo miércoles, cuando los cardenales se encierren en la Capilla Sixtina para comenzar las votaciones.
Un total de 133 cardenales serán los encargados de elegir al nuevo Papa, el líder de los 1.400 millones de católicos alrededor del mundo. Durante el proceso, las papeletas de votación se quemarán en una estufa especial ubicada en la Capilla Sixtina, y será el color del humo el que indicará el resultado: si el humo es blanco, se anunciará al nuevo Papa con el tradicional «Habemus Papam». Si aún no se alcanza un consenso, se emite humo negro, lo que significa que no se ha tomado una decisión.
Las votaciones se celebrarán cuatro veces al día —dos por la mañana y dos por la tarde— y las notas de los cardenales, relacionadas con las deliberaciones, también serán quemadas en la estufa, según el ritual medieval que sigue este antiguo proceso de elección papal.
Este cónclave, un evento que remonta sus raíces a la Edad Media, es un símbolo de la autonomía de la Iglesia católica para elegir a su líder, un proceso que ha perdurado a lo largo de los siglos como una tradición crucial para la fe católica.