Miles de fieles y decenas de líderes mundiales ya se encuentran en Roma para rendir homenaje al Papa Francisco, fallecido hace cuatro días a los 88 años. El funeral del primer pontífice latinoamericano tendrá lugar este sábado en la plaza de San Pedro, seguido por su entierro en la Basílica de Santa María la Mayor, en un hecho inédito desde 1903.

Según el Vaticano, más de 150.000 personas han pasado por la capilla ardiente instalada en San Pedro desde su apertura el miércoles por la mañana. La despedida culminará esta tarde con una ceremonia privada presidida por el cardenal camarlengo, Kevin Farrell, antes del cierre definitivo del féretro.

Al menos 50 jefes de Estado y 10 monarcas han confirmado su asistencia al funeral, entre ellos Donald Trump, Javier Milei, Luiz Inácio Lula da Silva, el rey Felipe VI y el secretario general de la ONU, António Guterres. Las autoridades han desplegado un extenso operativo de seguridad, con restricciones aéreas, francotiradores, helicópteros y unidades antidrones para garantizar el desarrollo pacífico de las exequias.

Finalizada la misa, el cortejo fúnebre recorrerá las calles de Roma, pasando por monumentos emblemáticos como el Coliseo, hasta llegar a la basílica que tanto significó para Jorge Mario Bergoglio. Allí descansará en una tumba sencilla de mármol, con su nombre en latín —Franciscus— y una réplica de su cruz pectoral, símbolo de un papado marcado por la humildad.

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