Mauro Bergoglio, sobrino del Papa Francisco e hijo del fallecido Oscar Bergoglio, logró viajar a Roma para despedir a su padre gracias a la donación de boletos hecha por una empresaria, luego de declarar públicamente que no podía costear el viaje.
«Jamás pedí un favor, me lo ofrecieron y lo acepté porque era la única forma de despedirlo», dijo Mauro este jueves en declaraciones a Radio Mitre desde Roma, en su primera visita a la capital italiana.
El caso ha provocado críticas hacia la comitiva oficial argentina que viaja al Vaticano encabezada por el presidente Javier Milei, la cual no incluye a ningún miembro de la familia Bergoglio. Esta decisión generó cuestionamientos en redes sociales y medios, alimentados por versiones contradictorias sobre si hubo o no una invitación oficial a los familiares.
El secretario de Culto, Nahuel Sotelo, aseguró que contactó a José Bergoglio, sobrino del pontífice por parte de su hermana, y que este rechazó viajar. Sin embargo, desde la familia de Oscar Bergoglio se aclaró que ellos no fueron tomados en cuenta. «Somos trabajadores, no mediáticos. Mi hermano realmente quería estar allí, es nuestro tío», escribió Vanesa Bergoglio, hermana de Mauro, en redes sociales.
El gesto solidario que permitió el viaje de Mauro contrasta con el vacío oficial hacia los familiares directos del Papa, reavivando el debate sobre el manejo político y humano de la situación en Argentina.